Michael Jackson’s Official Exhibition – London
Nuestra compañera Karo es una de esas personas que llevan su pasión por la música más allá de los límites de lo que se podría considerar normal. La conocimos gracias a otra de sus pasiones, la banda germana Tokio Hotel, y desde entonces, hemos podido disfrutar de sus preciosas colaboraciones, siempre impregnadas de una gran sensibilidad y amor por todo lo que su música le reporta. Recientemente, Karo ganó dos entradas para la Michael Jackson’s Official Exhibition que tuvo lugar en Londres y a continuación nos cuenta el cúmulo de sensaciones que vivió en el O2 Arena.
Michael Jackson’s Official Exhibition
Londres (UK) – 28 de febrero de 2010
Hace unos quince días, recibía una gran sorpresa: me había tocado una entrada doble para ir a ver la exposición de Michael Jackson en Londres, en el O2 Arena, lugar donde tendrían que haber tenido lugar los cincuenta conciertos This is it. Tennía que estar allí el 28 de febrero, último día en la que estaría la exposición en la capital inglesa, antes de marcharse a Nueva York y Tokio. Después de días de intenso estrés por, primero la perdida del e-mail confirmando que había ganado la entrada, y su siguiente solución, y luego por el cambio de vuelos para acortar mi fin de semana en Alemania donde tenía un concierto al que no podía faltar, llegó por fin el domingo 28 de febrero. Londres, ciudad que me encanta y en la que no he estado desde hace unos cinco años, a la que decido volar única y exclusivamente para la exposición, sin volver a ver siquiera el Big Ben pero no importa: nunca en mi vida me ha tocado nada, y ahora me toca algo relacionado con Michael, así no puedo dejar escapar esta oportunidad.
Mucha tensión el domingo por la mañana mientras intentamos encontrar el aeropuerto de Weeze, a unos 85 km de Dusseldorf (¡Marta, no sé que haría sin ti!). Yo a punto de llorar de la emoción cuando conseguimos finalmente llegar. Cojo el vuelo, después de que la persona responsable de comprobar los visados y pasaportes mira el mío como tres veces, y mi cara otras tantas… es que con el pelo más corto, pintado de negro y el cambio de gafas, poco me parezco ya a la foto, y llego aterrizo finalmente en Londres a la hora prevista: son las 7h00 de la mañana, hora local. Sé que tengo tiempo y me dirijo tranquilamente al centro de Londres y a continuación al O2 Arena, donde llego con más de una hora de antelación a la apertura de puertas (a las 11h00). Los nervios acumulados hacen que ni siquiera tenga hambre a pesar de haber comido poco durante los últimos días, pero me decido a ir a tomar un café, en el Starbucks que se encuentra en frente del recinto donde está la exposición… ¡no vaya a ser que abran puertas y que no lo vea!
La tensión sigue creciendo, tengo un nudo en el estómago, el corazón en un puño, voy a hacer cola y llega el momento tan esperado: un poco antes de las 11h00, las ventanillas se abren. Soy la primera en acercarme. Explico que he ganado una entrada y presento mi identificación a una señorita muy amable que me entrega una preciosa entrada en 3D (un nuevo tesoro para mí) y me acompaña, junto con otros visitantes que habían reservado, a una sala donde se eleva ante nosotros una gran pantalla. Las puertas se cierran y la proyección arranca. Vemos a Michael crecer, empezando por sus inicios con los Jackson 5, seguido de parte de sus actuaciones, y acabando con unas tomas de los ensayos de This is it, todo esto acompañado de focos que iluminan por momentos la sala donde nos encontramos de pie, dándonos la impresión de que nos encontramos en un concierto. Michael está allí, delante nuestro, casi podemos tocarle…
Unos 5 o 6 minutos de película y sigo la visita por pasillos sembrados de explicaciones, fotos y citaciones de Michael, donde puedo observar y deleitarme con cosas tan diversas como un contrato de los Jackson 5 en sus principios, trajes, la carta que Ronald Reagan le envió cuando estaba en el hospital después del accidente rodando un anuncio para Pepsi, discos y premios varios, más trajes, guitarras y una silla utilizados en el rodaje del video clip Scream, la estatua de HIStory que flotaba en el Tamesis para promocionar ese gran recopilatorio,… hasta el momento en el que paso a otra habitación y me adentro en Neverland. En esta parte se acumulan los visitantes. ¡Hay tanto que ver! ¡Hay tanto que sentir! Es casi como si estuviera en una parte de su casa. Había visto muchas fotos ya pero esta vez, estoy viendo los objetos de verdad. Están un Rolls-Royce, trajes, medallas, zapatos, pinturas, un caballo de tío vivo, guantes, el trono del que tengo tantas fotos de Mike sentado en él,… y también están cosas tan sencillas como un termos y contenedores de plástico en los que sus hijos (según pone la explicación) le dejaban la comida para que se la llevara a los ensayos. También se encuentra la maqueta del escenario de This is it.
En todo momento, no dejan de acompañarme música y pantallas esparcidas por todos los rincones y donde se emiten video clips y actuaciones en directo de Michael.
La visita se acaba, en un pasillo donde se encuentran libros en los que se puede dejar una nota o dedicatoria, y que serán posteriormente entregados a la familia. Al final del pasillo, después de los libros, mientras pienso que todo fue demasiado rápido (una hora aproximadamente, tomándome mi tiempo), me encuentro con una vitrina de cristal cuadrada en la que está expuesto un guante blanco y brillante… el símbolo por excelencia y para siempre del King of Pop…
Las puertas de salida nos llevan a la tienda de souvenirs, en la que por desgracia no hay ningún libro ni video sobre la exposición, una verdadera pena en mi opinión ya que no se podían tomar fotos ni grabar. Sin embargo, es casi imposible salir sin comprar aunque sea un alguito.
No me arrepiento de este viaje para nada. Se trata de una exposición que le lleva realmente a uno por unos minutos en medio del mundo en el que vivía Michael. Descubrimos al artista, a la persona, al ser humano siempre comprometido con los más desfavorecidos. Una mezcla de sentimientos me invadió mientras estaba allí: alegría por ver todos estos objetos y de alguna forma, acercarme un poco a él, pero sobre todo una gran tristeza ya que lo más probable es que esta exposición no existiría de estar Michael entre nosotros todavía. Se me podía ver con una sonrisa en la cara mientras se me caían las lágrimas, una gran felicidad acompañado por un profundo dolor, un sentimiento difícil de definir.
Caroline Mervaille, Karo















Muy bonito Karo. Yo soy testigo del sufrimiento que pasamos para poder llevar a Karo al aeropuerto para coger el vuelo a Londres!!! Me alegro de que mereciera la pena, una gran fan como tu debía estar alli.