Primero habría que plantearse el que es la música para cada uno. Podríamos estar siglos buscando una acepción como tal acertada, pero podemos resumirlas en varias:
- Para muchas personas es una rama artística como puede ser la pintura, la escultura, la arquitectura… algo que puede convertirse en un elemento digno de admiración y que con el paso de los años perdure en nuestras sociedades.
- Para otros, la música es un negocio como puede ser el ser carpintero, taxista… solo que siempre que estés en el momento preciso y des lo que la gente busca puede llegar a hacerte rico…
- Por último, para muchos es una forma de ocio y de transmisión de sentimientos… algo parecido a un hobbie para algunos (para grandes músicos… que aunque es su trabajo, sin esa parte de diversión que puede entrañar la composición de nuevas melodías no les sería suficiente como para poder dedicarse a estos menesteres)… para hacer que cada persona llegue a experimentar lo que una simple conjunción de elementos (instrumentos musicales y/o voz) puede llegar a transmitir.
El caso, es que en muchas ocasiones ha premiado la primera y la tercera como formas de entender la música. El problema viene cuando, lo único que premia en la música es el simple hecho de que es un negocio, de que hay vender lo máximo posible, de que hay que exprimir la “gallina de los huevos de oro” hasta hacerla desfallecer… porque la esencia de la música, esa parte artística y sentimental se desvanece y pasa a ser un elemento frío que no es más que mercadeo e intercambio de dinero…
El claro ejemplo de esa parte “oscura”, que no mala (porque sirve para crear empleo), de la música la encontramos en lo que últimamente encontramos “como setas” en cualquier televisión del mundo: los “Operación Triunfo”, los “…. Idols” que triunfan en muchos lugares del planeta, y que, aunque han dado grandes voces (como puede ser Daughtry en la edición americana), también han servido para explotar otra faceta como puede ser la venta pura de merchandising, de la música como un producto como puede ser una camiseta de cualquier marca, de hacer de eso un “reality” como son los mal llamados “experimentos sociales” de los "Big Brother", en los que al final no estamos asistiendo al desarrollo de varios músicos en ciernes a poder llegar a algún día a vivir de esto con sus propias composiciones, si no a como “varias personas se tiran los trastos a la cabeza”…. Estos programas deberían ser una herramienta de formación de artistas de tal forma de enseñarles conceptos de afinación, de interpretación, de composición que les pudiera ayudar en una trayectoria musical de determinada duración de tal forma que les hiciera también crecer como persona. Aparte pienso que las personas que se encargaran de este tipo de programas, no deberían de ver a esas personas como algo a lo que sacar rentabilidad, si no ser un vehículo para una mejor orientación de esos artistas en emergencia, en formación.
En parte, en algunos países, como España, se está llegando a tal deterioro de la música que cualquier cosa vale para dedicarse a esto. Cualquier canción, sea del estilo que sea (sin menospreciar ninguno, ya que creo que es eso, la variedad de estilos, lo que hace que la música sea un elemento cultural de gran riqueza), independientemente de la calidad que pueda atesorar o cantante o composición, llegue a conseguir grandes cotas de reconocimiento solo por el mero hecho de repetirse una y otra vez en tal o cual medio de comunicación. Esto hace que lo único que se valore actualmente en el mundo de la música son las ventas y un artista sea bueno o malo solo por eso (discos, merchandising, memorabilia, downloads…) que puede llegar a producir y no la calidad que en su trayectoria musical pueda llegar a desplegar y que le haga enriquecerse en muchos aspectos de su vida.
Eso es lo que está haciendo que la música como algo que admirar este desapareciendo a marchas forzadas y que este perdurando la parte “industrial” de la misma. Al menos muchos artistas, mediante modestas discográficas, mediante la autoproducción u otros medios, mantienen viva esa llama que permite esta rama artística se mantenga en nuestra memoria durante el paso de los siglos y, en esos casos, no sea cuestión de modas que aparecen y desaparecen y que se llevan consigo miles de artistas que se “apuntaron” a ese carro.
De esta forma, entendiendo la música de otra forma que no sea la del mero negocio frío de ventas que destronan y aúpan a tal o cual artista mejorará el panorama musical en cuanto a calidad, ya que pasará a un primer plano la parte de transmisión de sentimientos, sensaciones que a uno u otro tema le producen al compositor de la melodía y también, en parte, mejorará la parte técnica del mundo de la música (no solo la parte subjetiva, si no también la parte objetiva como el manejo técnico de los distintos instrumentos que llegue a mejorar infinitamente esa canción). Como esto en el mundo de hoy es imposible, siempre quedarán grupos o artistas que aunque viven de ello, con sus composiciones sean capaces de hacer revivir los sentimientos más ocultos que cada persona guarda en su interior, o que sean capaces de innovar en el aspecto técnico del mundo musical.
Es una reflexión desde mi humilde punto de vista, que espero sirva para producir en otras personas la misma reflexión. Ahí lanzó una pregunta: ¿la música está yendo por el camino correcto o se está convirtiendo en otro producto de consumo más de los centros comerciales?
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Por Sergio Nozal Calvo
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